<%@ page contentType="text/html; charset=iso-8859-1" language="java" import="java.sql.*" errorPage="" %> LUPES REYES - PREMIO DE LAS ARTES

SECCION CULTURAL

DON LUPE REYES PREMIO NACIONAL DE ARTES Y TRADICIONES 2006

Por: Lic. Reynaldo Mota Molina

Con la máxima distinción que otorga el Estado mexicano en los ámbitos cultural y científico es galardonado don Lupe Reyes por su aportación a la música tradicional de México en el arte poético-musical del huapango arribeño, que es patrimonio cultural de la Sierra Gorda queretana, además de que don Lupe es baluarte de esta disciplina en el estado de Querétaro y único poeta decimista de reconocido valor literario, de extracción genuinamente campesina, lo que además de ser un orgullo es un valor adicional y muestra de su talento, tenacidad y apego a las tradiciones de la región.

Don Lupe recibirá el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006 en la categoría de Artes y Tradiciones Populares junto con Leocadia Cruz Gómez de Cosoleacaque, Veracruz y el Grupo de Artesanos Tradición Tonalteca de Tonalá, Jalisco.

Otras personalidades que recibirán el Premio Nacional son: Emmanuel Carballo en el rubro de Lingüística y Literatura; el de Bellas Artes es compartido por Luis de Tavira del Distrito Federal y el compositor Joaquín Gutiérrez Heras de Tehuacan, Puebla; el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Juan Ramón de la Fuente del Distrito Federal, en Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales; Larissa Adler de París, Francia, en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía y Fernando Samaniego de Monclova, Coahuila, en Tecnología y Diseño.

  Don Guadalupe Reyes, es originario de El Refugio, municipio de Arroyo Seco, Querétaro; es el poeta campesino más autentico y destacado de la Sierra Gorda Queretana, cuya trayectoria de trovador lírico ha merecido los más grandes reconocimientos por la calidad de su poesía decimal.
Nacido el día 1 de Septiembre de 1931, desde muy temprana edad fue dedicado a las labores del campo, no habiendo lugar para acudir a la escuela primaria, sin embargo, su esfuerzo lo convirtió en autodidacta únicamente ayudado por su abuela materna, un silabario y una tía política que le dio sus primeras lecciones.
La inquietud por la música y el canto se despertó  también muy temprano y a los  catorce años ya era “alabancero”, es decir, que interpretaba cantos de alabanza  a los santos en velaciones de imágenes y también en velorios de difuntos.

A escapadas de la rígida intolerancia de su tío, a los veintidós años aprendió  a tocar la guitarra sexta y acompañarse en canciones y corridos; fue entonces cuando se empeñó en conocer la poesía decimal y a componer sus propios versos para lo cual acudió con el poeta Melitón Orozco de Río Verde S. L. P., quien le dio la primera “clave” para desarrollar la poesía decimal. Posteriormente, con don Rosalío Ruiz perfeccionó la calidad de sus décimas. Para nutrirse de los conocimientos requeridos para el fundamento de su poesía, pedía libros prestados o, si podía, los compraba con grandes esfuerzos económicos.
Actualmente tiene un amplio acervo con los más diversos temas, varios de ellos, auténticos libros de colección. Para hacerse acompañar de sus músicos, aprendía de memoria los sones, canciones y polkas y luego se los enseñaba silbando. Era la época en que muy poca gente tenía un aparato de radio y que las ondas hertzianas ni remotamente podía pensarse en que llegaran a la sierra. Aún hoy es difícil y limitada la recepción radiofónica.

Muchos de sus versos los ha hecho en el campo mientras andaba con la yunta, ya que solo ahí encontraba la soledad necesaria para la creación de sus versos, cuando de pronto se le venía un verso a la cabeza se detenía a anotarlo en algún papel que traía en el bolsillo y luego volvía a arrear la yunta, pues cuando anda en la milpa “la cabeza se le llena de versos”, según sus propias palabras.

En 1963 aprende a pulsar la guitarra quinta huapanguera y desde entonces se acompaña con ese instrumento musical. Ya en el ejercicio de “su destino”, como lo llaman los poetas arribeños, realizó su primera topada en el Real de Xichu, Gto., a los 24 años, enfrentándose con uno de los mejores poetas, Don Pedro Sauceda, de El Zapote, S.L.P. Posteriormente tuvo grandes topadas con los poetas arribeños más reconocidos como Mauro Villeda, Bartolo Guillén, Antonio Escalante, Antonio García, Cándido Martínez, Tobías Hernández y muchos más.

Don Lupe Reyes durante muchos años ha prodigado su arte en diversos estados de la República Mexicana y el Distrito Federal, además de la región arribeña que conforman la Zona Media de San Luís Potosí, el noreste de Guanajuato y el norte de Querétaro, propiciando con ello el gusto por el baile de la valona y el son arribeño y de que continúen vigentes.

Don Lupe participa activamente en diversos eventos del programa cultural “Al Rescate de Nuestras Raíces”, contribuyendo a la preservación del patrimonio cultural del estado de Querétaro.

En 1990 participó con destacados músicos queretanos en una edición especial del Gobierno del Estado y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en un disco compacto denominado “Música Campesina de Querétaro” y del volumen dos, con repertorio ampliado en cassette. En 2001, en la “Antología del Son en Querétaro” patrocinado por la U.A.Q., la U.P.N. y CONECULTA.  Actualmente tiene la edición,  en forma particular, de tres discos compactos: “Entre lo Humano y lo Divino”, volúmenes uno y dos, y “Canto a lo Divino”.

En 1993 el Fondo Editorial de Querétaro, Colección Quarta de Forros, editó el libro “Poeta Dime tus razones”, conteniendo una selección de poesías de tres de los más connotados poetas queretanos, entre ellos, don Lupe Reyes.

En el año 2000, la Unidad Regional de Culturas Populares de Querétaro dirigió la edición de un libro con una nueva selección de sus poesías bajo el título: “Yo también soy de talento”.

Don Lupe Reyes recibió en Amatlán, Veracruz, la presea SOL PONIENTE, que se otorga a los huapangueros de amplia trayectoria desarrollada durante toda vida. Es el primer huapanguero arribeño homenajeado con esta distinción creada específicamente para los huapangueros huastecos.

La trayectoria huapanguera de don Lupe Reyes y su contribución a la preservación de la trova campesina, del jarabe y del son arribeño y del baile tradicional serrano, mereció que el Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana, A. C., Delegación Querétaro, otorgara su nombre, junto con el de dos distinguidos personajes queretanos, al XXXIV Congreso Nacional para Maestros de Danza Tradicional Mexicana en julio de 2005.

Hombre sencillo y recio, como gente del campo que es, don Lupe se ha retirado del fragor de las topadas y las bravatas, pero fiel a “su destino”, continúa prodigando su arte de poeta decimista en velaciones con “Canto a lo Divino”, acompañado por sus hijos Miguel, en la primera vara, Vicente, en la segunda, y Juan Gualberto en la vihuela;  ellos son “Los Reyes del Refugio”.

Correo electrónico: rmotmol_2@yahoo.com.mx